(1948-2012). Ya de chiquito Carlos se dibujaba todo. Él mismo reconoce que: "después de los garabatos, me convertí en un cronista con la misión de registar todo lo que me rodeaba. Elementos de la casa, mi hermano menor en el corralito, las gallinas y luego, todo lo que pasara delante de mi ventana. El ferrocarril, los árboles, los carros, los autos y otros datos del mundo exterior empiezan a figurar en mi precoz repertorio. Este compromiso me convirtió a menudo en el 'gil' que aceptaba hacer los mandados porque después quedaría con el premio: el papel con que, en aquella época, se envolvía todo en el almacén, para dibujar en él".

Luego vinieron las primeras revistas caseras: hojas dobladas y abrochadas, con publicidad y todo. Y los dibujos con yeso hechos en la calle. Y las primeras publicaciones en Tia Vicenta. Y el diario Clarin, con Clemente. Y los premios internacionales. Y...

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